Colombia es la meta común

“No hay razones para que gane el pesimismo”: Felipe Jaramillo, presidente de ProColombia

Por Felipe Jaramillo

Mayo 2017.-  Validadores como el FMI y el Banco Mundial o medios como The Economist le cuentan al mundo que Colombia va por buen camino en su objetivo de dar el salto al desarrollo y posicionarse como un país de rentas altas.

El reciente informe del Fondo Monetario Internacional, en el que destaca el buen manejo económico y su resistencia a condiciones externas complejas, es solo uno de los ejemplos.

Esa percepción internacional de Colombia como una historia de éxito y ejemplo de trasformación tiene fundamentos sólidos. Hoy vivimos en un país significativamente mejor que el que teníamos en el pasado: la clase media, base de una economía estable y saludable, crece y representa el 30,5 por ciento de la población; más de cinco millones de personas salieron de la pobreza en la última década, y el desempleo se mantiene en un solo dígito por año completo, por mencionar algunos de los indicadores.

Lo sabemos también en ProColombia porque estamos en comunicación constante con compradores, turistas y con inversionistas extranjeros, prescriptores y testigos de la transformación del país.

Todavía son muchos los retos. La tasa de crecimiento actual no es la ideal, y tenemos el gran desafío de incrementar los niveles de productividad y convencernos todos de que la internacionalización es fundamental para generar más oportunidades para todos los colombianos.

La decisión del Banco de la República de bajar las tasas de interés, los proyectos de adición presupuestal para lograr recursos adicionales y el buen momento de la inversión nos hacen ser optimistas frente a la tarea de incrementar las tasas de crecimiento.

Aunque no podemos cantar victoria, estamos logrando revertir las cifras de las exportaciones desde octubre, en especial de los sectores diferentes a la minería y el petróleo, que son la base de la nueva economía en la que estamos trabajando.

No hay razones de peso para que gane el pesimismo que pareciera hacer mella en algunos sectores de la opinión en el país. Por el contrario, la percepción internacional debería ser un aliciente más para reforzar el trabajo conjunto con un norte claro, que no es otro que Colombia.

En economía, el pesimismo tiene un impacto directo en el consumo, como lo viene revelando Fedesarrollo en su Encuesta de Opinión del Consumidor, cuyo índice, a pesar del repunte del último mes, sigue manteniéndose en terreno negativo.

El pesimismo es contagioso, desde las empresas hasta los hogares, y esto le resta atractivos al país como destino de inversión porque el mercado interno es precisamente una de las ventajas que Colombia ofrece para la expansión de negocios internacionales.

Y tiene otros efectos, como el de abrirle espacio a un discurso plano, con argumentos reiterativos y, en muchos casos, populistas.

Los fundamentos de la economía son sólidos, y el país lo tiene todo para sobresalir en los mercados internacionales. ¿Cuál es el reto de hoy? Dejarnos abrazar por el optimismo que sí tiene la comunidad internacional y trabajar juntos por Colombia, como nuestra meta común. Tal vez, y citando al gran Winston Churchill, los pesimistas ven dificultades en cada oportunidad mientras que los optimistas lo que vemos son oportunidades en cada dificultad.

Fuente: El Tiempo

CÁMARA DE COMERCIO MÉXICO COLOMBIA

www.ccmexcol.com